domingo, 16 de marzo de 2014

“Siento que mi color de piel ha cambiado. Hasta huelo de modo diferente”



Hace 16 años, el camerunés Albert Yaka y el nigeriano Michael Dike saltaron la valla de Melilla.Se conocieron durmiendo a la intemperie durante dos años junto a la sede de la Cruz Roja. “Nunca antes había dormido en la calle”, reconoce Albert. Aprendieron a ser pobres en España.
En aquel entonces, para atravesar la frontera había que superar tres alambradas de espino en la zona marroquí, caer sobre una pequeña hondonada, que era la zona de nadie, y luego trepar por un muro de tres metros coronado por una alambrada. Y así lo hicieron: su vida dio un salto.
Albert Yaka tardó siete años en llegar a Melilla. Estuvo en Nigeria, Costa de Marfil, Mali y Marruecos. Cambió de identidad tres veces, para hacerse pasar por un ciudadano de Benin, de Mali y de Togo. “Salí con 23 años y llegué a Melilla con 30. Aprendí a no ser nadie, a rehacerme. No tienes concepto migratorio, eso es un concepto de intelectuales, de sociólogos, de gente rica. No calculo. Me levanto y dejo que Dios provea. No sabes los riesgos, por eso no estás preparado, ni física, ni intelectualmente”. Yaka se pagó sus estudios de finanzas tocando en cabarets de Camerún. Dijo adiós a su trabajo en un banco.
Hoy en día, dirige en Sevilla la sede de la fundación Cepaim, con 24 personas a su cargo. “Estoy en esta asociación para defender una sociedad justa no solo para trabajar con los inmigrantes”. Tiene 45 años y obtuvo la nacionalidad española en 2008. Está divorciado y es padre de dos hijos.
Recuerda como si fueran dichas hoy las primeras palabras que escuchó en español. Acababa de caer al suelo tras saltar la valla junto a otros inmigrantes. Las pronunció un guardia civil: “Coño, ha entrado alguien”. Después, escuchó un disparo.
Viviendo a las puertas de la Cruz Roja, pidió un diccionario a una abogada. Aprendió el idioma leyendo el Hola y otras revistas que rescataba de los contendores de basura. “Reflexioné sobre los contenedores, porque entendí que eran el reflejo de la sociedad. Primero, la producción masiva de papel que, cuando volví a mi país, me di cuenta de lo que significaba y del brutal impacto medioambiental que produce. Dos, el exceso de comida. Y tres, que los perros que pasaban por delante estaban mejor cuidados que nosotros”.
A Yaka, los inmigrantes de entonces le otorgaron el liderazgo, y no lo ha perdido. De su experiencia migratoria ha elaborado un discurso: “Soy un compendio de las experiencias que he tenido. Parte de los lugares en los que he vivido están en mí, pero no soy marroquí. En Marruecos es donde empecé a darme cuenta de que era pobre, tenía elementos en contra y no era bienvenido. Y era negro. Y en Camerún soy un extraño. ¿Hasta cuando voy a ser emigrante? Mi color de piel ha cambiado, huelo de forma diferente, ¿cómo puedo explicar esto aquí? Todo esto lo sufro en silencio. No soy un prototipo del fenómeno migratorio. Hace cuatro años que sueño en español. Ahora entiendo que soy parte de esto”.
Albert Yaka conoció en Melilla a Michael Dike Martins. Desde entonces son hermanos. Como algunos más de aquel grupo, que se reparten entre España, Francia y Alemania.

Michael Dike es nigeriano. Conoció Europa siendo muy joven porque fue llevado a Holanda a jugar al fútbol con los juveniles del Feyenord. No funcionó, regresó y le caducó el visado. Estudió arte dramático y dirección de cine. Trabajó durante dos años en la televisión de Nigeria. Y decidió hacer “la ruta”, así se denomina el camino hacia el norte. Tardó cuatro años en llegar a Melilla.
Fue dado por muerto. Cruzó el desierto. Allí supo que su orina tenía un precio si alguien necesitaba beberla para sobrevivir: 10 dólares. Un militar argelino le puso su pistola en la nuca y le preguntó: ¿quieres trabajar? Tuvo que hacerlo gratis un tiempo. Cuando saltó la valla de Melilla llevaba un periódico: nada más atravesar la frontera se puso a leerlo para que los guardias civiles no sospecharan de él. La treta funcionó.
Michael Dike ha cumplido 46 años. Ha trabajado como técnico en empresas de telefonía. Ahora está en el paro por un ERE. Casado dos veces, tiene 3 hijos, y ha renunciado a obtener la nacionalidad para que su familia política no piense que se casó con una española por interés. Ha fundado una productora (Sunshine África) y ha rodado algunos spots para cantantes africanos, además de un par de cortometrajes.
“Usted ha venido a hablar conmigo porque murieron varios africanos en Ceuta”, dice con naturalidad. “Eso me duele mucho. Somos parte de la sociedad. Pero somos invisibles”. Michael diferencia un racismo activo de un racismo pasivo y se queja de que en España nadie se preocupa de los africanos mientras no molesten. “Llevo 12 años cotizando, me siento más español que nigeriano, mis hijos son de aquí y defiendo esto a muerte. Por eso no me he ido, a pesar de que no pensé que vería a un español buscando en la basura”.
Michael ha sacado conclusiones: “Si vives en África, solo tienes tres opciones: ser corrupto como los demás, morir no haciendo nada o levantarte en armas y decir ya basta. Si tienes una visión de futuro tienes que irte”.
“Vinimos bien formados”, reflexiona. “Yo hablaba cinco idiomas (árabe, holandés, inglés, francés y español) y no me ha servido de nada. He estudiado arte dramático, hablo inglés mejor que muchos ingleses. Crecí leyendo a Dickens y a Shakespeare, leyendo cómo los hijos de los blancos juegan en el parque. Entendí que hay un mundo mejor. Eso es el efecto llamada”.
Michael escribió varias cartas al socialista Tomás Gómez, cuando era alcalde de Parla, solicitando que el Rey Baltasar fuera un negro auténtico en la cabalgata de los Reyes Magos. No lo consiguió: “no acabo de entender todavía que, con todos los que somos, necesiten que un blanco se pinte de negro. Por eso digo que somos invisibles”.
Albert y Michael se comunican estos días para rematar los preparativos de la Copa Mandela, un espectáculo de folklore africano que se celebrará el 12 de abril en Parla. El locutor está garantizado: será Albert Yaka, dueño de un espléndido castellano, idioma en el que piensa y, desde hace cuatro años, sueña.

lunes, 10 de marzo de 2014

El ministro de Interior: “Hubiera sido mejor no lanzar las pelotas de goma”

 foto de la noticia

"Hubiera sido mejor no haber lanzado las pelotas de goma". Con estas palabras, el titular del Interior, Jorge Fernández Díaz, se ha referidoa la tragedia de Tarajal (Ceuta), en la que murieron 15 inmigrantes al tratar de alcanzar a nado la costa española. En una entrevista en Onda Cero, el ministro ha considerado que "no se deberían de haber producido" los disparos de los antidisturbios, ya que, según ha subrayado, no sirvió "tampoco para disuadir". Por ello, el miembro del Ejecutivo de Rajoy ha apostillado que ha dado la orden de que no se vuelva a utilizar ese tipo de material.

Esta declaración se ha producido un poco después de que se registrase un nuevo salto en Melilla. Veinte inmigrantes han conseguido acceder a la ciudad autónoma, durante un intento de entrada multitudinario protagonizado por un grupo de más de 150 subsaharianos. Según han informado fuentes policiales, los sin papeles han tratado de superar la frontera por la zona conocida como Pinares de Rostrogordo, al norte del enclave español en el norte de África.
Aunque las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes han conseguido, a uno y otro lado de la alambrada, evitar la entrada de la mayor parte del grupo; unas veinte personas han podido burlar el control policial y saltar la valla de seis metros de altura cada una.

Este es el segundo salto masivo que se registra en Melilla en menos de 24 horas, después de que 700 subsaharianos divididos en dos grupos de 500 y 200 inmigrantes trataran de entrar en la localidad a primera hora del domingo. Los agentes de Marruecos y la Guardia Civil lograron evitar ese intento, que se produjo en las zonas de Beni Enzar y Farhana.
La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) en Melilla ha señalado que el inicio de la instalación de las mallas antitrepa en el perímetro fronterizo "ha elevado la tensión en la valla"; ya que, según el colectivo, los inmigrantes que esperan en el monte Gurugú intentarán pasar a la ciudad española antes de que sea más dificil el salto de la alambrada.

viernes, 7 de marzo de 2014

Un coche kamikaze con 17 inmigrantes intenta entrar en Melilla


La noticia se repite. Este jueves otros 17 subsaharianos han intentado entrar a Melilla, pero han sido interceptados por la policía marroquí. Esta vez, la estrategia no fue saltar la valla sino a través de un vehículo kamikaze.
Fuente policiales españolas, han informado que este intento de entrada se ha producido sobre las cuatro de la madrugada en el puesto fronterizo de Beni Enzar, el principal de los cuatro que existen entre Melilla y Marruecos. En el vehículo, tipo todo terreno, viajaban 17 personas entre hombres, mujeres y dos niños.
Las autoridades marroquíes han conseguido evitar que el coche llegara a la verja española usando los 'pinchos' habituales de los controles de vehículos para estallarle las ruedas. Por ello las fuerzas de seguridad españolas no han tenido que intervenir, pero han cerrado el paso fronterizo hasta que la alerta fuera suprimida.
Los vehículos kamikaze y las motos suponen una vía de entrada "muy peligrosa", para los inmigrantes, los agentes y los transeúntes de los puestos fronterizos, según han informado fuentes policiales a Efe. EL objetivo es saltarse a toda velocidad, los controles de seguridad para conseguir acceder a España.

Comienzan las obras para reforzar la valla fronteriza de Melilla

 

Los trabajos de remodelación de la valla de la frontera de Beni Enzar, en Melilla, con el objetivo de evitar nuevos saltos de inmigrantes ilegales, han comenzado en la madrugada de este viernes. Así lo anunció el ministro de interior, Jorge Fernández, hace 48 horas durante la visita a Ceuta.
Las obras consisten en reforzar la valla con una malla antitrepa. Estas cubrirán la parte exterior de la verja y tienen los agujeros muy pequeños, lo que evita que los inmigrantes puedan introducir los dedos y pies para subir. Interior tiene previsto colocar de 15.000 metros de esta malla. También se retirarán los flejes dinámicos antisalto, los cuales fueron colocados para dificultar el salto, ya que estos elementos basculan al apoyarse en ellos, sin embargo, actualmente ayudan a los inmigrantes a superar la valla y cruzar a territorio español.


Muere por hipotermia un inmigrante recién llegado en patera a Tarifa






Un joven inmigrante subsahariano, de entre 18 y 20 años, ha fallecido este mediodía después de haber sido rescatado en aguas del Estrecho de Gibraltar cuando pretendía, a bordo de una embarcación neumática hinchable, alcanzar las costas de Tarifa (Cádiz) junto a nueve inmigrantes más. El joven ha fallecido mientras era trasladado al centro de salud de la localidad a causa de una parada cardiorespiratoria provocada por una hipotermia severa. La víctima fue rescatada y trasladada al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) tarifeño a bordo del helicóptero de Salvamento Marítimo, Helimer 206. Los otros nueve subsaharianos que le acompañaban a bordo de la lancha neumática fueron atendidos por la Cruz Roja de Tarifa.
Según fuentes de Salvamento Marítimo, en el momento del rescate, el viento de Levante soplaba con gran intensidad en la zona y el oleaje era considerable. La embarcación en la que viajaban los inmigrantes estaba siendo buscada desde primeras horas de la mañana ya que, pasadas las 8.30, se recibió una llamada en el Centro Zonal de Salvamento de Tarifa que alertaba de la existencia de la expedición clandestina, en aguas del Estrecho. Una hora y cuarto después era localizada la patera.
El presidente de la Asociación Pro-derechos Humanos del Campo de Gibraltar, Andrés de la Peña, ha lamentado lo sucedido, a la vez que ha alertado de la situación que se vive en el norte de Marruecos. “Esto va a seguir sucediendo, si no se hace nada por mejorar las condiciones de estas personas”, ha manifestado. De la Peña afirma que “hay que poner los medios necesarios para que no se produzcan estas situaciones y que estas personas no quieran venir hacia el norte”. “Hay que invertir en el sur”, apostilla.
Los nueve inmigrantes evolucionan favorablemente en el CIE tarifeño y, en las próximas horas, serán enviados a la Comisaría de Policía de Algeciras (Cádiz), donde se realizarán los trámites para su puesta en libertad bajo propuesta de expulsión.

martes, 4 de marzo de 2014

Detenido en Melilla un hombre que llevaba un inmigrante en una maleta

 

La Guardia Civil ha localizado este domingo en la frontera de Melilla con Marruecos a un inmigrante de origen subsahariano que pretendía acceder a la ciudad autónoma oculto en el interior de una maleta, que portaba un ciudadano marroquí, N. N., de 39 años.
Este hombre arrastraba una maleta de grandes dimensiones con gran dificultad mientras trataba de entrar a pie por el paso fronterizo de Beni Enzar. Los agentes se percataron en ese momento de que el peso estaba mal distribuido y solicitaron inspeccionar el equipaje. Pero el marroquí hizo caso omiso e intento huir hacia Melilla mientras dejaba atrás la maleta. Tras una persecución a la carrera, el hombre fue detenido.
Una vez abierta la maleta, en presencia de su portador y ante la sorpresa de los agentes, se pudo comprobar que en su interior iba oculta una persona de origen subsahariano. El inmigrante oculto es un joven de 19 años, sin papeles, que dice proceder de Mali, el cual ha sido puesto a disposición judicial en calidad de testigo y al que posteriormente se le aplicará la vigente Ley de Extranjería.